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Del hielo al deseo: cómo Heated Rivalry se convirtió en la nueva pasión gay del streaming

Cómo Heated Rivalry saltó de las páginas a la pantalla y se convirtió en la nueva obsesión queer La serie queer más ardiente del año llegó al streaming la semana pasada y, en cuestión de horas, Heated Rivalry se convirtió en uno de los temas más comentados en redes sociales. La razón es evidente: la química incendiaria entre sus protagonistas, Ilya Rozanov (Connor Storrie) y Shane Hollander (Hudson Williams), dos jugadores de hockey profesional que compiten en equipos nacionales rivales… y que terminan envueltos en un romance tan intenso como prohibido. Distribuida por Crave en Canadá y por HBO Max en Estados Unidos, la serie ya se posiciona en el puesto número 5 del ranking de las series más vistas en la plataforma estadounidense. Pero antes de convertirse en un fenómeno televisivo, todo comenzó en las páginas de la saga Game Changer de Rachel Reid. Heated Rivalry , publicada en 2019, es el segundo libro de la serie, y su enorme popularidad llamó la atención del creador final del...

Russell Tovey y Pedro Pascal coinciden: "Ser vers es lo mejor"

 


En una de las entrevistas más auténticas y divertidas que he leído últimamente, Russell Tovey y Pedro Pascal se sientan a charlar para Man About Town y terminan hablando de todo: desde dinámicas de poder y vergüenza queer, hasta prácticas sexuales seguras, e incluso... ¡drag names!

Todo esto surge a propósito del nuevo proyecto de Tovey, Plainclothes, una película dirigida por Carmen Emmi en la que comparte pantalla con Tom Blyth. En el film, Tovey interpreta a Andrew, un hombre queer en el clóset cuya vida cambia cuando conoce a Lucas, un joven misterioso que, en un giro inesperado, resulta ser policía.

Una historia de deseo, poder y (mucha) vergüenza

Pedro Pascal describe la película como una especie de homenaje al cine queer independiente de los años 90, y subraya la tensión erótica que se genera en la historia. "Tienes a un cura, a un policía… ya eso es pura fantasía", dice entre risas. Pero detrás del erotismo, hay un tema más profundo: la vergüenza.

"La vergüenza es venenosa, pero liberarse de ella es hermoso", reflexiona Pascal. Tovey coincide: "Me gusta la vergüenza como tema, y cómo podemos ser completamente funcionales mientras estamos llenos de ella."

Ambos actores hablan con total sinceridad sobre cómo la vergüenza ha marcado sus vidas —y las de muchos hombres queer—, especialmente en generaciones anteriores. Tovey recuerda lo difícil que fue crecer en una época donde la homosexualidad aún era fuertemente reprimida y criminalizada en algunos espacios.

Cuando un “hookup” se convierte en algo más

En Plainclothes, Andrew y Lucas comienzan una relación en secreto. Lo que iba a ser solo un encuentro casual termina desbordándose emocionalmente. "Para Andrew, sentir algo es peligroso. Las emociones no son algo que él quiera enfrentar, él lo ve todo como algo funcional", explica Tovey.

Pero Lucas llega para romper ese esquema. "Lo pone patas arriba… literal, metafórica y físicamente", dice entre carcajadas. A lo que Pascal responde con picardía: "Él es vers…".

"Sí, y Lucas también. Ser vers es lo mejor", remata Tovey, con toda la naturalidad del mundo.

Sexo seguro, poder queer y dinamismo

Una de las cosas que Tovey quiso dejar muy claras en su personaje fue la representación responsable del sexo gay. "Le dije al director que quería que los condones fueran visibles. Andrew es alguien claro, directo, cuidadoso. Quiero que cuando Lucas se aleje de ese encuentro, piense: ‘Tuve sexo seguro’."

También se exploran las dinámicas de poder, y cómo estas pueden cambiar en un instante. Andrew empieza con el control por ser el mayor, más experimentado, pero todo cambia cuando descubre que Lucas es un policía encubierto. "Es como: ‘¿Entonces me estabas buscando a propósito en ese baño?’".

Pascal lo resume perfecto: "Manipulas un tabú, una vulnerabilidad. Es un targeting disfrazado de coqueteo". Todo esto ocurre, además, en un contexto cargado de historia queer: la película está ambientada en 1997, el mismo año en que George Michael fue arrestado por "actos lascivos" en un baño público. Pascal lo califica de "ridículo": "Fue una cacería. Lo estaban cazando por ser quien era."

"Esto resuena", añade Tovey.

Y sí, también hablaron de drag

La conversación termina entre bromas, con Tovey contando que una vez salió con alguien de Syracuse (la ciudad natal del director Carmen Emmi), pero siempre pronunciaba mal el nombre. Pascal, con su humor característico, lo corrige, y así nace el momento más inesperado de la entrevista:

"¿Syra-cute?", pregunta Tovey.
"Syra-cutie…", responde Pascal.
"¡Ese es mi nombre drag!", bromea Tovey.

Una entrevista honesta, divertida y muy necesaria, que no solo promociona una película queer con tintes de thriller romántico, sino que también abre espacio para hablar de identidad, deseo, y cómo nos enfrentamos a la vergüenza en nuestras propias vidas.

📽️ Plainclothes aún no tiene fecha de estreno confirmada, pero ya promete dar mucho de qué hablar.


 

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